ACOMPAÑAMIENTO A LA ETAPA DE 2 AÑOS
LA BASE DEL TRABAJO: PARTIENDO DEL MODELO EMMI PIKLER Y EL TRABAJO REALIZADO EN LA ANTERIOR ETAPA DE 0 A 2 AÑOS, UN PUENTE A LA ETAPA DE 3 A 6 AÑOS Y AL TRABAJO PSICOMOTRIZ
El trabajo que planteamos para esta edad es, partiendo del trabajo previo basado en los principios del trabajo de Emmi Pikler que se ofrece en la etapa de 0 a 2 años, continuar acompañando a los niños/as en su camino de la fusión a la individuación:
El origen del ser humano es estar en fusión. Así es en los nueve meses de gestación y durante los 9 meses después del parto, dónde el bebé sigue estando en esta fase de fusión y simbiosis. Es una fase donde el bebé depende por completo de su madre para satisfacer todas sus necesidades básicas y experimenta una sensación de unidad con esta (o cuidador/a principal). Esto está implícito en nuestro programa de desarrollo como seres humanos, es biología.
Este programa que estaba diseñado para la fusión también estaba preparado para comenzar a cambiar, porque inevitablemente lleva en su programa también implícito hacer este camino hacia la separación.
Así, después de la etapa de fusión, y poco a poco, el bebe comienza a separarse gradualmente de su madre y a desarrollar su propia identidad. Se produce un proceso de individuación en el que el bebé se enfrenta a la ansiedad de separarse de su figura de apego, y al mismo tiempo, también experimenta la emoción de explorar el mundo por sí mismo, explorar sus capacidades de hacer y de SER y experimenta su YO individual. Esta segunda etapa se llama etapa de separación-individuación y es un período crucial en el desarrollo del individuo.
Conociendo la naturaleza y la importancia de este proceso en la vida de cada niño/a, ofrecemos un trabajo de acompañamiento a niños/as a partir de los 20-22 meses (niños/as escolarizados corresponde a los grupos de HH2), donde planteamos acompañar este proceso comenzando con la presencia de un referente adulto/a del niño/a dentro de la sala, teniendo como mira u objetivo ir hacia la separación con este adulto/a de referencia.
Así, en el grupo de dos años el adulto/a de referencia del niño/a desde el principio del trabajo y hasta que el niño/a lo necesite estará dentro de la sala. Su manera de estar es desde la observación activa y sin interactuar con el niño/a, en el sentido de hacerles proposiciones.
En principio los niños/as necesitan saber dónde están. Más tarde y cuando de nuevo volvemos a observar que el niño/a no busca a su referente se podrá proponer que estos o estas salgan del centro. Para todo este proceso los niños/as necesitan su tiempo, cada cual el suyo propio y no hay prisa, cada niño/a tiene su ritmo y así será respetado.
Un/a profesional que guía la sesión dispone de unos conocimientos y actitudes que permiten que el niño/a desde la seguridad y confianza puedan ir hacia la autonomía, actitudes como: está presente, con una mirada respetuosa y limpia, no se anticipa a sus movimientos, acepta lo que hay, no compara y ni juzga. Un o una profesional que permita su autonomía con respeto, amor, mucha paciencia y confianza en el proceso de cada niño/a. Así mismo, propone un material para que los niños/as puedan actuar por sí mismos/as, desde que entran hasta que salen, sin la necesidad de un adulto/a. Además, e igual de importante, un/a profesional que acompaña pone palabras a lo que el niño/a va haciendo, a sus acciones, reconoce aquello que observa que hace.
CÓMO SE OFRECE
Se ofrece durante un curso escolar, de octubre a junio. Se da en grupo pequeño, con un máximo de 6 niños/as y la frecuencia es de una sesión semanal de una hora de duración.
Durante el curso se celebran cinco reuniones familiares de una hora y media de duración aproximadamente. En estas reuniones se habla y se reflexiona sobre lo ocurrido en las sesiones. Para el caso en el que los referentes adultos/as están fuera de la sala, el/la psicomotricista expondrá lo que sucede en las sesiones y hablará sobre el proceso y evolución de los niños/as. También en estas reuniones se exponen dudas, inquietudes o diferentes cuestiones que quieran-necesiten tratar las familias. Es una forma de acompañar a las familias en esta etapa.
Además, se da una reunión inicial, que sirve de encuentro para todos/as los adultos/as y la profesional que guía este trabajo. En esta reunión se explican las bases de este trabajo.

