Un acompañamiento temprano ayuda a afianzar unas bases sólidas para una maduración armoniosa
La Práctica Psicomotriz es una intervención centrada en la niño/a, desde una concepción global, a partir de la comprensión profunda de su expresividad motriz y cuyo abordaje es a través del cuerpo, el movimiento y el juego.
Globalidad: Miramos al niño/a como un ser global, es decir, tenemos en cuenta el plano afectivo, emocional, corporal, cognitivo y energético, y entendemos que todos planos están interrelacionados, que interaccionan entre sí, formando un todo uno.


Llamamos expresividad motriz: a la manera en que los niños/as se expresan y que se manifiesta en las relaciones establece con el espacio, el tiempo, los objetos, con sus iguales, consigo mismo/a, con el adulto/a y con su propio cuerpo. Esta expresividad motriz es su medio para decir su lugar en el mundo: qué sienten y cómo lo sienten.
La observación de estos parámetros de expresividad motriz va a permitir conocer el nivel de maduración del niño/a en todas sus facetas: física (corporal y motriz), emocional (afectividad, emociones y sentimientos), social (acciones, interacciones y cultura relacional) y cognitiva (pensamiento, acción, imaginario y simbolización), así como los bloqueos, repeticiones, fijaciones y alteraciones de las mismas que impiden el desarrollo óptimo de su ser.
A través de la observación, podemos comprender las necesidades reales del niño. B. Aucouturier
El cuerpo es el medio que tenemos para relacionarnos, para aprender y para actuar y en el cuerpo está recogida toda nuestra historia de vida. Los cuerpos hablan. Así, conocemos y acompañamos al niño/a, atendiendo y escuchando lo que nos cuenta en su expresividad a través del cuerpo
El cuerpo es el primer lugar donde se construye la memoria. G. Dumas
El cuerpo es la herramienta necesaria e imprescindible que el niño tiene para poder expresar todo su conflicto psíquico. J. Rota


El niño/a se construye a través del cuerpo en movimiento. El movimiento crea imágenes. Sin movimiento no hay pensamiento. Para los niños/as actuar es pensar, es ir desarrollando el pensamiento.
La principal función del niño es construir su propio conocimiento a través de la experiencia. Jean Piaget
En la práctica psicomotriz tomamos como punto de partida el deseo del niño/a como motor de sus acciones. De ese impulso de vida que nace de dentro-afuera y que es atravesado por la emoción, y que actuado da como resultado el juego. El juego es indisoluble al propio niño/a y es su forma de aprender, de vivir, de SER.
El juego es el trabajo de los niños, a través de él aprende y se desarrolla. Francescco Tonucci

La psicomotricidad se asienta en el principio de que nos construimos en relación. Nos construimos en la mirada de un otro/a. Sin otro/a no hay un YO. Los primeros aprendizajes de la persona son corporales y se hacen a través de cómo nos cogen, nos reciben, cómo nos hablan, cómo somos entendidos y entendidas por el otro/a. Hablamos de la envoltura emocional y física.
Esta práctica también está basada en ''el placer de hacer'' como base de la construcción del niño/a. Nos construimos gracias al placer, sin placer no hay apertura al mundo. Es el placer el que nos posibilita la apertura. Esta unión entre juego, relación y placer favorece su proceso madurativo.
Las tres herramientas básicas de la psicomotricidad son: la sala, la figura del/la psicomotricista y la propia sesión.
La sala de psicomotricidad es un espacio determinado, pensado y preparado para favorecer la actividad de juego y así emerjan vivencias de placer que le abran a la comunicación, a la relación y al SER él o ella mismo/a.
El/la psicomotricista acompaña el deseo del niño/a a superar los retos en su desarrollo, siempre desde la escucha y el sostén emocional de todo aquello que aflora en cada sesión. Así, estamos disponibles y presentes; escuchamos sin juicio, tomando y acogiendo lo que el niño/a trae; dejamos hacer al niño/a desde sus necesidades y desde su implicación con su propio deseo de crecimiento; contenemos y ponemos los limites necesarios que estructuran y aseguran; miramos y trabajamos por el respeto mutuo y disfrutamos de jugar y crear.
La sesión de psicomotricidad se compone de fases sucesivas para que los niños/as puedan pasar por el proceso madurativo que va ''del placer de jugar, al placer de pensar''. Las fases son: ritual de entrada, tiempo de experimentación sensomotriz que podrán evolucionar más simbólicas y hacia la fase más representativa (dibujo, modelado, construcción, etc.) y finalmente ritual de salida